Londres, oct. 21 (AMÉRICA ECONOMÍA).- El mundo debe invertir fuertemente en los combustibles fósiles o enfrentará una crisis energética, dijeron líderes de la industria del petróleo, que se mostraron escépticos sobre un acuerdo para combatir el cambio climático en Copenhague.
Si bien el mensaje de la industria petrolera es más ecológico, insistió en que por el momento el petróleo y el gas son las maneras de satisfacer la demanda de energía del mundo.
"No hay forma de escapar de los combustibles fósiles", dijo el ministro de Petróleo nigeriano, Rilwanu Lukman, en el marco de una conferencia en Londres. Como ministro de petróleo de un país miembro de la Opep, su opinión no fue sorprendente, pero muchos otros asistentes a la conferencia predijeron que el plazo de diciembre, para reemplazar o extender el Protocolo de Kyoto, de reducción de las emisiones que calientan al planeta, no sería cumplido.
"Por el momento, estamos preocupados, porque me temo que no se alcanzará ningún acuerdo en Copenhague. Creo que es lo que está comenzando a sentir la industria", dijo Ian Taylor, ejecutivo de Vitol, una de las mayores comerciantes de energía del mundo y una importante participante del mercado de dióxido de carbono.
Los presidentes ejecutivos de las firmas fueron menos directos, pero también escépticos. "En algunos casos, hay fuertes expectativas, otros países indican que este es sólo un paso básico para un tema muy complejo. Me resulta realmente difícil dar una respuesta", afirmó Jim Mulva, presidente ejecutivo de ConocoPhillips, al ser consultado sobre las probabilidades de un acuerdo en Copenhague.
En tanto, el peligro es que la oferta de crudo no satisfaga la demanda, que Mulva prevé que aumentará desde los niveles actuales de aproximadamente 85 millones de barriles por día.
Combustible de transición. El crudo ha escalado a más de US$81 el barril, desde un mínimo de diciembre de poco más de US$30, pero el precio es aún apenas mayor a la mitad del récord de julio de 2008, de casi 150 dólares.
Otros coinciden en que se necesita invertir en combustibles convencionales. "Si no actuamos ahora, tendremos una crisis de petróleo devastadora en los próximos cinco a 10 años", dijo en un discurso John Hess, presidente ejecutivo de Hess Corp. "En última instancia correremos el riesgo de que la oferta racione la demanda a través de precios siderales que amenazarán la estabilidad y prosperidad económica", agregó.
La petrolera gigante británica BP estima que para 2030 los combustibles fósiles satisfacerán el 80% de las necesidades de energía. "Creo que en el ámbito de las alternativas, es peligroso prometer demasiado pronto", dijo su presidente ejecutivo, Tony Hayward, en un discurso en la conferencia.
"Por lo que estamos hablando de una evolución, y no de una revolución, en la matriz energética", agregó. Hayward presentó al gas natural como el combustible de transición ideal, como un medio de abandonar el carbón, que genera emisiones mucho mayores de dióxido de carbono para la generación eléctrica.
El gas tiene también el mérito de depender de tecnología probada, dijo. También defendió a los biocombustibles de segunda generación, que en contraste con los iniciales, no comprometen la producción de alimentos, señaló.
El secretario general de la Oprp, Abdullah al-Badri, discrepó. "Los biocombustibles no funcionarán. No se puede utilizar el alimento para tener energía", dijo y luego también descartó la energía nuclear, que muchos de la industria de energía consideran una opción baja en dióxido de carbono. "La energía nuclear sólo está esperando una catástrofe", sostuvo.